{"id":74369,"date":"2026-08-16T11:35:43","date_gmt":"2026-08-16T14:35:43","guid":{"rendered":"https:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/?p=74369"},"modified":"2026-08-16T11:35:43","modified_gmt":"2026-08-16T14:35:43","slug":"las-infancias-tambien-tienen-historia-otras-preguntas-para-mirar-el-pasado-desde-santiago-del-estero","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/las-infancias-tambien-tienen-historia-otras-preguntas-para-mirar-el-pasado-desde-santiago-del-estero\/","title":{"rendered":"Las infancias tambi\u00e9n tienen historia. Otras preguntas para mirar el pasado desde Santiago del Estero"},"content":{"rendered":"<p>Por Equipo Historia UNSE Mujeres*<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-74370 size-full\" src=\"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/historia3.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"536\" srcset=\"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/historia3.jpg 720w, http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/historia3-300x223.jpg 300w, http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/historia3-150x112.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Cada agosto, la celebraci\u00f3n dedicada a las infancias vuelve a colocar a ni\u00f1as y ni\u00f1os en el centro de la escena p\u00fablica. Regalos, juegos, encuentros familiares y distintas actividades forman parte de una fecha ampliamente instalada en nuestra sociedad. Pero, desde la Historia, esta conmemoraci\u00f3n puede abrir tambi\u00e9n otras preguntas: \u00bfqu\u00e9 sabemos de quienes fueron ni\u00f1os y ni\u00f1as en otros tiempos?, \u00bfc\u00f3mo vivieron, sintieron e interpretaron los procesos hist\u00f3ricos que habitualmente reconstruimos desde el mundo adulto?, \u00bfqu\u00e9 cambia en nuestro conocimiento del pasado cuando comenzamos a interrogarlo desde sus experiencias?<\/p>\n<p>Estas preguntas forman parte de un campo historiogr\u00e1fico relativamente reciente pero especialmente f\u00e9rtil, la historia de las infancias. Sus investigaciones han permitido cuestionar una idea que durante mucho tiempo pareci\u00f3 evidente: que la infancia constituye una etapa natural, homog\u00e9nea y universal de la vida. Por el contrario, las maneras de comprender qu\u00e9 significa ser ni\u00f1o o ni\u00f1a, las expectativas que las sociedades depositaron sobre ellos y las formas de educarlos, protegerlos, disciplinarlos o reconocer su capacidad de acci\u00f3n cambiaron a trav\u00e9s del tiempo. Hablar de infancias, en plural, no constituye entonces una simple elecci\u00f3n de palabras. Expresa una perspectiva historiogr\u00e1fica, no existi\u00f3 ni existe una \u00fanica experiencia de infancia. La clase social, el g\u00e9nero, las pertenencias \u00e9tnicas, el territorio, las familias, la educaci\u00f3n, el trabajo y los diferentes contextos pol\u00edticos y culturales produjeron (y producen) diversas maneras de transitarla.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos historiogr\u00e1ficos, resulta \u00fatil distinguir, adem\u00e1s, entre los sujetos que estudiamos y las categor\u00edas desde las cuales los interrogamos. Ni\u00f1as y ni\u00f1os pueden convertirse en sujetos de nuestras investigaciones, mientras que las infancias constituyen una categor\u00eda de an\u00e1lisis capaz de iluminar problemas hist\u00f3ricos mucho m\u00e1s amplios: el Estado, las familias, la educaci\u00f3n, el trabajo, las desigualdades, la pol\u00edtica, las violencias, los afectos y las maneras en que las sociedades imaginaron su propio futuro. En este sentido, estudiar las infancias no significa \u00fanicamente incorporar nuevos sujetos al relato hist\u00f3rico, sino tambi\u00e9n formular nuevas preguntas sobre procesos que cre\u00edamos conocer.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las denominaciones tienen historia<\/p>\n<p>La propia conmemoraci\u00f3n constituye un buen ejemplo de que las formas de nombrar y concebir a ni\u00f1as y ni\u00f1os son hist\u00f3ricas. En 1954, la Asamblea General de las Naciones Unidas recomend\u00f3 que los pa\u00edses instituyeran un D\u00eda Universal del Ni\u00f1o destinado a promover su bienestar. El 20 de noviembre adquiri\u00f3 luego particular significaci\u00f3n: ese d\u00eda se aprob\u00f3 la Declaraci\u00f3n de los Derechos del Ni\u00f1o en 1959 y, treinta a\u00f1os despu\u00e9s, la Convenci\u00f3n sobre los Derechos del Ni\u00f1o, en 1989. Argentina aprob\u00f3 la Convenci\u00f3n mediante la Ley 23.849 en 1990; posteriormente, la reforma constitucional de 1994 le otorg\u00f3 jerarqu\u00eda constitucional. Este recorrido expresa tambi\u00e9n una transformaci\u00f3n en las formas jur\u00eddicas y pol\u00edticas de concebir a los sujetos infantiles y sus derechos.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n cambiaron las palabras. Desde 2020 comenz\u00f3 a promoverse en nuestro pa\u00eds la expresi\u00f3n \u201cD\u00eda de las Infancias\u201d, mientras que en agosto de 2025 el Poder Ejecutivo Nacional, mediante el Decreto 562\/2025, estableci\u00f3 oficialmente como \u201cD\u00eda del Ni\u00f1o\u201d al tercer domingo de agosto de cada a\u00f1o.<\/p>\n<p>Desde una mirada hist\u00f3rica, estos cambios resultan interesantes para el an\u00e1lisis. Las denominaciones no se producen fuera de su tiempo, expresan contextos, sensibilidades, decisiones pol\u00edticas y determinadas maneras de concebir a los sujetos que nombran. Tambi\u00e9n los modos de hablar sobre ni\u00f1as y ni\u00f1os forman parte de las disputas y transformaciones de cada presente.<\/p>\n<p>Para la historiograf\u00eda, sin embargo, utilizar infancias, en plural, posee una potencia anal\u00edtica que excede las denominaciones oficiales adoptadas en diferentes momentos. El plural permite reconocer la heterogeneidad de las experiencias infantiles y preguntarnos por las desigualdades y relaciones de poder que las atravesaron. Aunque las denominaciones oficiales var\u00eden, la pregunta historiogr\u00e1fica persiste, \u00bfqu\u00e9 sujetos, qu\u00e9 experiencias y qu\u00e9 nociones de infancia se ponen en consideraci\u00f3n al hablar de infancia?<\/p>\n<p>Precisamente, preguntarnos qu\u00e9 entendemos por infancia conduce a uno de los problemas centrales que dieron origen a este campo historiogr\u00e1fico, reconocer que la propia noci\u00f3n de infancia posee una historia.<\/p>\n<p>De \u201cla infancia\u201d a las infancias<\/p>\n<p>Uno de los grandes desplazamientos de este campo consisti\u00f3 en cuestionar la idea de una infancia natural e inmutable. Los estudios pioneros de Philippe Ari\u00e8s (1960), posteriormente objeto de importantes revisiones y debates, contribuyeron a instalar una discusi\u00f3n fundamental acerca de la historicidad de las formas de concebir la ni\u00f1ez. A partir de all\u00ed se abri\u00f3 una pregunta que resultar\u00eda decisiva, \u00bfexisti\u00f3 siempre la infancia tal como hoy la entendemos?<\/p>\n<p>Las investigaciones posteriores mostraron un panorama mucho m\u00e1s complejo. No fueron iguales las experiencias de las infancias urbanas y rurales, de sectores populares y acomodados, escolarizadas o trabajadoras, ind\u00edgenas o no ind\u00edgenas; tampoco fueron equivalentes las experiencias atravesadas por diferencias de g\u00e9nero, migraciones, guerras, dictaduras o profundas desigualdades sociales. La renovaci\u00f3n del campo permiti\u00f3 as\u00ed desplazar la mirada desde una infancia concebida como experiencia universal hacia una pluralidad de infancias hist\u00f3ricamente situadas.<\/p>\n<p>En Argentina, el desarrollo de este campo ha adquirido particular dinamismo en las \u00faltimas d\u00e9cadas, en di\u00e1logo con la historia social, la historia de la familia, la historia de la educaci\u00f3n, los estudios de g\u00e9nero y las investigaciones sobre pol\u00edticas sociales y minoridad. Estos cruces permitieron advertir, adem\u00e1s, que no todos los sujetos infantiles fueron concebidos de la misma manera. Las investigaciones de Zapiola (2010) han mostrado la importancia hist\u00f3rica de las categor\u00edas utilizadas para nombrar y clasificar a determinados ni\u00f1os y ni\u00f1as, particularmente aquellos pertenecientes a los sectores populares. La distinci\u00f3n entre el \u201cni\u00f1o\u201d y el \u201cmenor\u201d permite observar c\u00f3mo ciertas infancias quedaron asociadas a la educaci\u00f3n y la protecci\u00f3n familiar, mientras otras fueron objeto de tutela, correcci\u00f3n, institucionalizaci\u00f3n e intervenci\u00f3n estatal. Las categor\u00edas, por lo tanto, no s\u00f3lo nombraron realidades, tambi\u00e9n contribuyeron a producir formas diferenciadas de comprender e intervenir sobre las infancias.<\/p>\n<p>La consolidaci\u00f3n de los Estados modernos otorg\u00f3, adem\u00e1s, una creciente centralidad a ni\u00f1as y ni\u00f1os. Sobre ellos se proyectaron expectativas acerca del futuro de las familias, las sociedades y las naciones. Los trabajos de Isabella Cosse (2021) permiten observar c\u00f3mo las representaciones sobre los ni\u00f1os pueden condensar sensibilidades pol\u00edticas, concepciones sobre las desigualdades y proyectos de transformaci\u00f3n social. Sus investigaciones sobre familia, crianza, afectos e infancia muestran tambi\u00e9n que aquello que una sociedad considera una forma adecuada de criar, educar o vincularse con ni\u00f1as y ni\u00f1os posee su propia historicidad.<\/p>\n<p>Precisamente porque las infancias representan tambi\u00e9n aquello que una sociedad imagina para su futuro, han constituido hist\u00f3ricamente espacios de intervenci\u00f3n, regulaci\u00f3n y disputa. Protecci\u00f3n y control, adem\u00e1s, no siempre constituyeron caminos separados. Las investigaciones de Carla Villalta (2012) permiten comprender hist\u00f3ricamente c\u00f3mo distintas instituciones y pr\u00e1cticas estatales adquirieron capacidad para intervenir sobre ni\u00f1os y familias, particularmente sobre los sectores populares. Educar, proteger, tutelar, institucionalizar, disciplinar y garantizar derechos forman parte de una historia compleja que no puede ser interpretada linealmente.<\/p>\n<p>Sin embargo, reconstruir las formas en que el Estado, las familias y distintas instituciones pensaron e intervinieron sobre las infancias constituye s\u00f3lo una parte del problema. Si ni\u00f1as y ni\u00f1os fueron objeto de discursos, pol\u00edticas y pr\u00e1cticas adultas, tambi\u00e9n fueron sujetos capaces de interpretar aquello que suced\u00eda a su alrededor y de actuar, dentro de posibilidades hist\u00f3ricamente condicionadas, sobre el mundo que habitaban.<\/p>\n<p>Ni v\u00edctimas pasivas ni peque\u00f1os adultos<\/p>\n<p>Uno de los conceptos m\u00e1s interesantes de esta renovaci\u00f3n historiogr\u00e1fica es el de agencia infantil. La categor\u00eda invita a preguntarnos qu\u00e9 hicieron ni\u00f1as y ni\u00f1os dentro de las condiciones hist\u00f3ricas que les tocaron vivir, c\u00f3mo interpretaron aquello que suced\u00eda a su alrededor y cu\u00e1les fueron sus posibilidades de intervenir sobre ese mundo.<\/p>\n<p>Reconocer agencia no significa imaginar ni\u00f1os y ni\u00f1as completamente aut\u00f3nomos ni convertirlos en peque\u00f1os adultos. Por el contrario, obliga a reconstruir las relaciones de poder dentro de las cuales pudieron actuar. La edad, las familias, la clase social, el g\u00e9nero, las instituciones, el territorio y el contexto pol\u00edtico condicionaron las posibilidades de hablar, decidir, negociar, resistir o participar.<\/p>\n<p>Los estudios de Anna Peterson y Kay Read (2002) sobre las guerras centroamericanas resultan elocuentes. Las autoras muestran c\u00f3mo ni\u00f1os y ni\u00f1as pudieron ser representados alternativamente como v\u00edctimas, h\u00e9roes e incluso enemigos. Ninguna de estas categor\u00edas, considerada aisladamente, resulta suficiente para reconstruir la complejidad de sus experiencias. Un ni\u00f1o puede haber sido vulnerable y, simult\u00e1neamente, haber actuado; haber sentido miedo y tambi\u00e9n resistido; haber trabajado y jugado; haber asumido responsabilidades y continuado necesitando protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La riqueza de estudiar las infancias reside precisamente en no obligar sus experiencias a caber dentro de una \u00fanica categor\u00eda. Esta perspectiva permite tambi\u00e9n volver sobre procesos hist\u00f3ricos conocidos desde preguntas diferentes. Las guerras, las dictaduras, las migraciones, las crisis econ\u00f3micas o las transformaciones familiares no fueron experimentadas \u00fanicamente por adultos. Ni\u00f1as y ni\u00f1os tambi\u00e9n estuvieron all\u00ed, aunque durante mucho tiempo las preguntas de los historiadores no estuvieran dirigidas hacia ellos. Considerar que ni\u00f1as y ni\u00f1os tambi\u00e9n fueron actores de esos procesos abre, sin embargo, un nuevo problema, \u00bfc\u00f3mo reconstruir sus experiencias cuando buena parte de los documentos que conservamos fueron producidos por adultos?<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo escuchar las voces de las infancias del pasado?<\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparece uno de los principales desaf\u00edos metodol\u00f3gicos. Gran parte de los documentos hist\u00f3ricos referidos a ni\u00f1os y ni\u00f1as fueron producidos por adultos: maestros, m\u00e9dicos, jueces, sacerdotes, funcionarios, periodistas o familiares. Las voces infantiles aparecen muchas veces mediadas, fragmentadas o directamente ausentes.<\/p>\n<p>Pero ausencia no significa imposibilidad. Cartas, dibujos, fotograf\u00edas, cuadernos escolares, expedientes judiciales, registros de instituciones, prensa, objetos, testimonios orales y memorias pueden ofrecer indicios para aproximarnos a aquellas experiencias. El desaf\u00edo consiste en aprender a interrogar las fuentes de otra manera y, muchas veces, buscar a ni\u00f1as y ni\u00f1os dentro de documentos que originalmente no fueron producidos para escuchar sus voces.<\/p>\n<p>Incluso aquellas fuentes que parecen acercarnos de manera m\u00e1s directa a las infancias requieren ser interrogadas cr\u00edticamente. Una fotograf\u00eda de ni\u00f1os, por ejemplo, no constituye una ventana transparente hacia sus experiencias, fue producida en determinadas circunstancias, seleccion\u00f3 una escena, construy\u00f3 una representaci\u00f3n y respondi\u00f3 a las decisiones de quien tom\u00f3 la imagen, de quien la conserv\u00f3 y, muchas veces, de la instituci\u00f3n que la produjo. Lo mismo sucede con expedientes judiciales, registros escolares o informes m\u00e9dicos, donde las palabras y experiencias infantiles suelen llegar hasta nosotros atravesadas por categor\u00edas y escrituras adultas.<\/p>\n<p>Esto exige cautela. No se trata de hacer hablar artificialmente a quienes las fuentes no permiten escuchar, sino de reconocer silencios, mediaciones y relaciones de poder. Pero tambi\u00e9n supone ampliar nuestro repertorio documental y volver sobre fuentes conocidas con preguntas diferentes. All\u00ed donde antes se buscaban \u00fanicamente pol\u00edticas educativas, estad\u00edsticas de poblaci\u00f3n, conflictos laborales o decisiones institucionales, pueden aparecer tambi\u00e9n rastros de experiencias infantiles.<\/p>\n<p>La historia de las infancias nos enfrenta as\u00ed a una pregunta metodol\u00f3gica y, al mismo tiempo, profundamente humana, \u00bfc\u00f3mo aproximarnos a las experiencias infantiles sin reemplazarlas nuevamente por nuestras propias categor\u00edas adultas? Si estas preguntas han renovado la historiograf\u00eda de las infancias en diferentes escalas y contextos, trasladarlas a nuestro propio espacio abre un desaf\u00edo todav\u00eda mayor: \u00bfqu\u00e9 ocurre cuando interrogamos desde ellas la historia de Santiago del Estero?<\/p>\n<p>\u00bfY las infancias santiague\u00f1as?<\/p>\n<p>Para quienes investigamos, ense\u00f1amos y estudiamos Historia desde Santiago del Estero, este campo ofrece una agenda f\u00e9rtil. \u00bfQu\u00e9 sabemos acerca de las experiencias de ni\u00f1as y ni\u00f1os en nuestra historia provincial? \u00bfC\u00f3mo fueron las infancias rurales, campesinas, ind\u00edgenas y urbanas? \u00bfQu\u00e9 signific\u00f3 crecer en territorios forestales, trabajar tempranamente, migrar, asistir (o no) a la escuela? \u00bfC\u00f3mo incidieron las pol\u00edticas educativas, sanitarias y asistenciales? \u00bfC\u00f3mo fueron atravesadas sus experiencias por las transformaciones econ\u00f3micas, familiares y territoriales? \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 con ni\u00f1os y ni\u00f1as durante per\u00edodos de autoritarismo y violencia pol\u00edtica?<\/p>\n<p>Las respuestas probablemente est\u00e9n dispersas en archivos escolares, expedientes estatales y judiciales, fotograf\u00edas familiares, censos, prensa peri\u00f3dica, correspondencia, registros parroquiales y, especialmente, en las memorias de quienes alguna vez fueron aquellos ni\u00f1os y ni\u00f1as. Es posible, incluso, que muchas de esas fuentes ya hayan sido consultadas por la historiograf\u00eda santiague\u00f1a, aunque interrogadas desde otros problemas.<\/p>\n<p>Un ejemplo de estas posibilidades puede encontrarse en las investigaciones de Medina (2018) sobre la historia de la aviaci\u00f3n santiague\u00f1a. Entre los episodios recuperados aparece el de Celia G\u00f3mez, una joven de catorce a\u00f1os que, en 1920, se acerc\u00f3 al aviador Arnold Syddal en Cachi Pampa y le ofreci\u00f3 sus ahorros para poder volar. Aunque el dinero no alcanzaba para cubrir la tarifa, Syddal accedi\u00f3 a llevarla y Celia se convirti\u00f3, seg\u00fan la investigaci\u00f3n, en la primera mujer santiague\u00f1a en volar sobre la ciudad. Le\u00eddo desde la historia de las infancias, este episodio permite formular nuevas preguntas acerca de los deseos, las expectativas y los m\u00e1rgenes de acci\u00f3n de ni\u00f1as y adolescentes frente a experiencias asociadas a la modernidad y, por entonces, predominantemente protagonizadas por varones.<\/p>\n<p>En este sentido, algunas investigaciones desarrolladas en el \u00e1mbito local permiten advertir que las huellas de esas infancias ya se encuentran presentes en nuestros archivos, aunque no siempre hayan sido interrogadas espec\u00edficamente desde esta perspectiva. Los estudios de Olivera (2026) sobre la poblaci\u00f3n afrodescendiente santiague\u00f1a, plasmados entre otros trabajos en La huella afro, han recuperado expedientes judiciales que permiten reconstruir trayectorias y relaciones sociales atravesadas por la esclavitud. Entre esos documentos aparecen tambi\u00e9n ni\u00f1as esclavizadas cuyas historias permiten observar diversas situaciones vinculadas con la esclavitud, la compraventa, la transmisi\u00f3n patrimonial y el otorgamiento de cartas de libertad, abriendo nuevas preguntas para la historia de las infancias en la provincia.<\/p>\n<p>Volver sobre esos expedientes desde esta perspectiva permitir\u00eda interrogar no s\u00f3lo la esclavitud y la afrodescendencia, sino tambi\u00e9n experiencias infantiles atravesadas simult\u00e1neamente por la edad, el g\u00e9nero, la condici\u00f3n jur\u00eddica y las relaciones de dominaci\u00f3n propias de aquella sociedad. \u00bfQu\u00e9 significaba transitar la infancia siendo una ni\u00f1a esclavizada en el Santiago del Estero de aquel per\u00edodo? \u00bfC\u00f3mo eran nombradas y valoradas en esos documentos? \u00bfQu\u00e9 v\u00ednculos familiares aparecen (o desaparecen) en los actos de compra y venta? \u00bfQu\u00e9 posibilidades existen de encontrar, detr\u00e1s de la escritura judicial producida por adultos, indicios de sus trayectorias y experiencias?<\/p>\n<p>Este ejemplo muestra la potencialidad de volver a fuentes ya conocidas desde nuevas preguntas. Los expedientes judiciales pueden haber sido utilizados para reconstruir la esclavitud, las relaciones econ\u00f3micas o la presencia afrodescendiente en la provincia y, al mismo tiempo, contener huellas todav\u00eda poco exploradas de ni\u00f1as y ni\u00f1os. De este modo, la historia de las infancias puede contribuir no s\u00f3lo a incorporar nuevos sujetos, sino tambi\u00e9n a producir nuevas lecturas de nuestro propio patrimonio documental.<\/p>\n<p>En este punto adquieren especial relevancia los enfoques locales, regionales y situados. Interrogar las infancias desde Santiago no supone simplemente trasladar a una escala provincial categor\u00edas y debates construidos en otros espacios historiogr\u00e1ficos. Por el contrario, la documentaci\u00f3n local permite reconocer experiencias, relaciones y sujetos espec\u00edficos que pueden complejizar, tensionar y enriquecer discusiones m\u00e1s amplias sobre las infancias en la historia. Las particularidades de una sociedad, sus configuraciones familiares, \u00e9tnico-raciales, econ\u00f3micas y territoriales, sus formas de trabajo, sus instituciones y sus relaciones de poder condicionaron tambi\u00e9n maneras concretas de transitar la ni\u00f1ez. Desde esta perspectiva, recuperar las experiencias de ni\u00f1as y ni\u00f1os afrodescendientes, ind\u00edgenas, campesinos, trabajadores, escolarizados o no escolarizados permite construir una historia de las infancias atenta a las especificidades del territorio y, al mismo tiempo, capaz de dialogar con problemas historiogr\u00e1ficos de alcance nacional y latinoamericano. Lo local no constituye aqu\u00ed una escala menor, sino una escala de observaci\u00f3n capaz de formular problemas propios, producir conocimiento y poner en discusi\u00f3n categor\u00edas generales.<\/p>\n<p>Profundizar estas preguntas desde la provincia no supone \u00fanicamente incorporar un tema novedoso a nuestra historiograf\u00eda. Implica volver sobre problemas conocidos desde otros sujetos, otras escalas y otras experiencias. La historia de la educaci\u00f3n puede ser tambi\u00e9n la historia de quienes transitaron la escolarizaci\u00f3n; la historia del trabajo, la de quienes comenzaron a trabajar siendo ni\u00f1os; la historia de las migraciones, la de quienes debieron abandonar sus lugares junto con sus familias; la historia de las pol\u00edticas p\u00fablicas, la de quienes las vivieron como destinatarios; la historia de las dictaduras y las violencias, la de quienes las experimentaron desde edades y posiciones distintas a las de los adultos. De este modo, la pregunta por las infancias santiague\u00f1as no remite \u00fanicamente a un vac\u00edo que deba ser completado, sino a una posibilidad historiogr\u00e1fica, volver a mirar nuestro pasado desde sujetos que estuvieron presentes en las fuentes y, sin embargo, permanecieron poco visibles en nuestras preguntas.<\/p>\n<p>Otras preguntas para nuestra historia<\/p>\n<p>Tal vez uno de los sentidos que desde el Equipo podemos otorgar a esta conmemoraci\u00f3n sea precisamente \u00e9ste, adem\u00e1s de celebrar a ni\u00f1as y ni\u00f1os en el presente, aprovechar la fecha para preguntarnos por quienes transitaron sus infancias en otros tiempos.<\/p>\n<p>La historia de las infancias ha avanzado porque se atrevi\u00f3 a cuestionar categor\u00edas que parec\u00edan naturales, reconocer experiencias diversas y buscar sujetos all\u00ed donde durante mucho tiempo no fueron interrogados. La noci\u00f3n de agencia infantil, la atenci\u00f3n a las relaciones de poder y el reconocimiento de la diversidad de experiencias permiten hoy complejizar nuestra comprensi\u00f3n de procesos sociales, pol\u00edticos, econ\u00f3micos y culturales mucho m\u00e1s amplios. Por eso, las infancias no constituyen solamente otro tema para la Historia, pueden convertirse en otra manera de interrogarla.<\/p>\n<p>Desde Santiago del Estero, queda abierta una enorme posibilidad de investigaci\u00f3n. Volver a los archivos, las fuentes y las memorias a partir de estas preguntas puede permitir que aparezcan sujetos y experiencias hasta ahora poco visibles y, con ellos, nuevas dimensiones de nuestro pasado. Porque cuando cambian los sujetos y las preguntas desde las cuales interrogamos la historia, tambi\u00e9n cambia la historia que somos capaces de contar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Equipo Historia UNSE Mujeres*<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":74370,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-74369","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-unse"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74369","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74369"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74369\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":74371,"href":"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74369\/revisions\/74371"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/74370"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74369"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74369"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/elurbanoweb.com.ar\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74369"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}