El equipo dirigido por Lionel Scaloni no brillo, pero se quedó con el duelo por 2 a 1 en el primer amistoso internacional.

La Selección Argentina no tuvo de esas noches brillantes en la Bombonera, ante Mauritania, el conjunto nacional hizo valer su jerarquía individual para ganar 2 a 1, aunque el funcionamiento colectivo dejó más preguntas que certezas.
El equipo dominó con claridad, alcanzando picos del 80% de posesión y una alta circulación de pelota en el primer tiempo. Sin embargo, fue un dominio estéril, sin profundidad ni contundencia. Hubo imprecisiones en controles simples, abuso del juego lateral y escasa conexión entre los futbolistas, con apenas destellos como la sociedad entre Rodrigo De Paul y Lionel Messi.
La búsqueda táctica estuvo clara: laterales abiertos, movilidad de Julián Álvarez saliendo del área y la aparición de Nico Paz como falso nueve. Pero la ejecución fue lenta y previsible, con una circulación que se volvió pastosa con el correr de los minutos.
Argentina resolvió el partido en 32 minutos gracias a su eficacia. Primero, con una jugada que inició Nahuel Molina y definió Enzo Fernández. Luego, con una acción individual de Nico Paz, que generó el tiro libre que terminó en el 2-0. Sin embargo, la esencia del juego no cambió.