Los Juríes oficializó su Bandera Institucional “Raíces que Suenan”

La ciudad de Los Juríes marcó un hito en su historia civil y política con la adopción oficial de su Bandera Institucional. Este nuevo emblema, fruto de un proceso participativo que involucró a toda la comunidad, fue sancionado por el Honorable Concejo Deliberante bajo la Ordenanza N.º 43/2026, consolidándose como el símbolo máximo de la autonomía y pertenencia juriense.

El proceso y la ganadora
El diseño elegido entre numerosas propuestas artísticas se denomina “Raíces que Suenan”, una obra presentada por Milena Soledad Sandigliano (bajo el seudónimo “M del Sol”). La selección estuvo a cargo de un jurado diverso compuesto por referentes locales, quienes evaluaron la ética, el compromiso y la representatividad cultural de cada proyecto.

Tanto el intendente Javier Carbajal como la presidenta del HCD, Evangelina Schiel, coincidieron en que este logro trasciende lo estético. “Es un símbolo que expresa identidad, autonomía y pertenencia”, destacó Carbajal, mientras que Schiel subrayó que la bandera unirá a los ciudadanos por generaciones.

¿Qué representa la bandera?
Cada elemento del diseño de Sandigliano fue pensado para narrar la idiosincrasia de la ciudad y su proyección hacia el futuro:

Colores Azul, Blanco y Verde: Simbolizan el cielo, la paz, la exuberante naturaleza de la zona, el trabajo constante y la esperanza en el crecimiento.

El Suri (Ñandú): Representa las raíces originarias del territorio, la sabiduría de los ancestros y la conexión intrínseca con la tierra.

La Guitarra: Un homenaje a la tradición cultural y al profundo folklore santiagueño que late en cada vecino.

Campos sembrados: Reflejan la producción agrícola, el territorio y el principal sustento económico de la región.

Personas y engranaje: Simbolizan la unidad social, el trabajo colectivo y el motor del progreso compartido.

El Horizonte: Representa el futuro, los sueños de la comunidad y la esperanza que guía a la ciudad.

La Bandera Institucional de Los Juríes ya es una realidad y comenzará a flamear en todos los actos oficiales, convirtiéndose en el estandarte que acompañará el desarrollo de las generaciones presentes y futuras de la comunidad.