“Pero han sido muchos años de recorrer juntos este camino, amparados también en el apoyo de Nación. También hubo tropiezos, también hubo cambios de gestiones, también hay políticas de Estado que cambian” afirmó el funcionario. En efecto, el subsecretario de Medio Ambiente de Tucumán, Abg. Facundo Gabriel Moreno Majnach, valoró como positiva la gestión de inspección a las industrias sucroalcoholeras de la provincia, puntualizando la presencia de altos funcionarios de la subsecretaría de Ambiente de la Nación, especialistas en el tema ambiental. Además, indicó que la visita se inscribe en el marco del programa anual de inspección a las industrias sucroalcoholeras, que son periódicas y tienen lugar: en la pre-zafra, durante la molienda y al cierre de la zafra.

Cabe destacar que, dicho convenio interprovincial en vigencia, fue suscripto, el 30 de diciembre de 2011, entre el gobernador de Tucumán, José Alperovich y el gobernador de Santiago del Estero, Dr. Gerardo Zamora, cuya administración -a través de Fiscalía de Estado, a cargo del Dr. Raúl Abate y la Defensoría del Pueblo de la provincia, cuyo responsable a cargo fuera el Dr. Martin Díaz Achaval-, planteó un amparo ambiental constitucionalizado, que derivó en el acuerdo suscripto.
Agregó que, en la visita al Ingenio Marapa, estuvieron presentes dos funcionarios de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, la Defensoría del Pueblo de Santiago del Estero, representada por su titular, Dr. Daniel Escobar Correa, el Adjunto Defensor de NNyA, Dr. Leandro Javier Drube, la Defensoría del Pueblo de Tucumán y la subsecretaria de Medio Ambiente de Tucumán.
Reveló Moreno Madnaj la mecánica de la inspección, señalando que “nos dividimos en grupos y terminamos recorriendo 10 ingenios sucro-alcoholeros. Agregó que, todo el despliegue de inspección a industrias, se ajusta al control de tres variables determinadas como causantes capitales de la contaminación de la cuenca Salí-Dulce y que está prohibido su vuelco; Vinaza Cero; que la ceniza, no llegue al curso de agua y, el agua de lavado de caña, no llegue a la cuenca.
Se preguntó, Facundo Gabriel Moreno Majnach, entonces “¿qué hacemos en estas inspecciones? Recorremos justamente los lugares donde se dispone de la ceniza, los decantadores, es decir, la ceniza que viene de los escraber o de los dispositivos que evitan la contaminación atmosférica”.
Agregó que “se visitaron los decantadores, donde se separa la ceniza y queda prácticamente un sólido con muy poquito líquido y el agua se reincorpora en el circuito del ingenio. Y fuimos a la finca donde se dispone la vinaza, de acuerdo a la resolución 148 de la subsecretaria de Ambiente, es decir, que se hacen láminas y se va haciendo de manera progresiva y se va alternando entre los distintos sectores. Y en ese marco hoy en día estamos en el Ingenio Marapa, ya terminando la inspección”.
Acuerdo Interprovincial
Relató que “antes de ser designado subsecretario en Medio Ambiente, estuve a cargo de la Oficina de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Estado de Ambiente, entonces pude ver la evolución que tuvo este convenio interprovincial. Cómo las empresas fueron entendiendo que, este tipo de protocolos, no solo mejoran y las hacen amigables con el ambiente, sino que mejoran toda la gestión de las distintas corrientes de residuos de los ingenios. Además, entre Santiago y Tucumán hemos sido implacables a la hora de controlarlos”.
Reflexionó que “hoy parece fácil que este convenio interprovincial, de contralor de la Cuenca Salí-Dulce, se esté cumpliendo, pero han sido muchos años de recorrer juntos este camino, amparados también en el apoyo de Nación. También hubo tropiezos, también hubo cambios de gestiones, también hay políticas de Estado que cambian. No obstante, el convenio se mantuvo, se sostiene. Eso ha sido lo más difícil, dado que han ido cambiando las gestiones, los gobiernos, las mismas Defensorías del Pueblo y los cambios de rango de Ambiente de la Nación, de Ministerio se redujo a Subsecretaría”.
Añadió que “es un poco responsabilidad de los actuales funcionarios, del Defensor del Pueblo de Santiago del Estero, de la gente de Nación y nuestra, de poder mantener este convenio interprovincial de control de la Cuenca Salí-Dulce, para explicar y hacer docencia. No solo a la gente, sino también a los funcionarios que han ido llegando, de la importancia de mantener este común acuerdo con nuestros hermanos santiagueños, de la importancia que tiene para la cuenca Sali-Dulce, para evitar su contaminación”.
Subrayó que “la Nación aprecia este convenio interprovincial, porque advirtieron que un convenio y un saneamiento, van de la mano, lo que no ocurrió en otras cuencas y por eso están muy contentos de participar en este programa. Ellos son los primeros que reivindican cómo venimos trabajando, como tal vez en otras provincias, en otras cuencas, se debería haber adoptado una política similar y son los primeros que propician que este acuerdo siga vigente, así que eso nos llena de orgullo tanto a los hermanos santiagueños como a nosotros”.
Abundó que “el convenio interprovincial de contralor de la Cuenca Salí-Dulce es único en Latinoamérica, tal vez al menos por su característica y los resultados mismos. Si se observa la cuenca Matanza-Riachuelo, que es un ejemplo de sentencia, en la práctica no pudo resolver la problemática”.
Concluyó: “Hoy en día vemos que muchos ingenios están invirtiendo mucho, se nota que aquellos que tienen menos recursos de agua, han disminuido mucho su uso. Hay ingenios que ya se autoabastecen energéticamente y están aportando energía a la red y todo eso es consecuencia de las inversiones. Y es consecuencia de entender que, al fin y al cabo, el azúcar o el alcohol, particularmente el azúcar, es una materia prima y los mercados donde se coloca esa materia prima demandan calidad y buenas prácticas ambientales”.